No siempre hace falta una cámara para hacer cine.
La Ilíada y la Odisea. Las filmó Homero. Están los golpes de vela y espadas, los gritos de Aquiles o Agamenón y la aurora de rosaseos dedos que se levanta lentamente...
Cómo debe filmarse una batalla? Algunas ideas de un cineasta inesperado:
Muestra ante todo el humo de la artillería, que se mezcla en el aire con el polvo levantado por la caballería. La mezcla puedes presentarla como sigue: el polvo, cosa terrena, que tiene peso, a pesar de que por su finura se levanta y dispersa fácilmente, en el aire, posee la tendencia a volver a caer. Sólo las partículas más finas alcanzan la mayor altura.
He aquí por que apenas se divisan y aparecen del mismo color del aire. El se mezcla con el aire polvoriento, elevándose a cierta altura, toma la forma de oscuras nubes y será más visible que el polvo… Esta mezcla de aire, humo y polvo parecerá más clara del lado del que llega la luz que del lado contrario. Allí, en lo más cruento de la batalla, son menos visibles las figuras de los combatientes, desapareciendo prácticamente el contraste entre sus rasgos iluminados y en sombra…
Las figuras erguidas a la distancia, entre el fuego y tú, parecerán oscuras sobre fondo claro, y su parte inferior menos se verá cuanto más cerca este del suelo, porque allí el polvo será más pesado y denso. El aire esta cargado de balas que cruzan en distintas direcciones, unas hacia arriba, otras hacia abajo, otras en forma horizontal. Las balas de los tiradores son acompañadas en su vuelo por el humo. Las figuras en primer plano se hallan cubiertas de polvo, cabellos, cejas y toso otro lugar donde pueda depositarse.
Si muestras a alguien caído, da a entender que el se deslizó en el polvo, en un charco de sangre. Donde la tierra no está tan mojada, señala las pisadas de los hombres y la caballería que por allí pasaron. Muestra algunos caballos arrastrando el cuerpo de sus jinetes y más atrás, en medio del polvo y la suciedad, el rastro dejado por el cuerpo.- Vencedores y vencidos deberán aparecer pálidos, con el ceño adusto… la boca entreabierta; muestra los dientes superiores. Los dientes apretados entre el grito y el gemido. Una mano, la palma vuelta hacia el enemigo, oculta de aquel los ojos asustados, en tanto la otra, apoyándose en la tierra, sostiene el cuerpo herido. Algunos gritan, la boca bien abierta y huyen… Muestra los muertos, algunos semihundidos en el polvo, otros totalmente cubiertos por él. El polvo, al mezclarse con la sangre se convierte en lodo rojizo; que se vea como un hilo irregular de sangre roja cae desde el cuerpo a la tierra polvorienta. Algunos, agonizando, con los ojos desencajados, las piernas recogidas, hacen rechinar los dientes y aprietan los puños contra su cuerpo. Puede mostrarse a uno, desarmado y vencido, el cual, vuelto hacia el enemigo, se aferra a el con uñas y dientes, para cumplir su atroz venganza. Puede mostrarse un caballo sin jinete, galopando entre los enemigos, las crines al viento, infringiendo con sus cascos mucho daño; a la tierra cae un combatiente desfigurado, cubriéndose con su escudo, en tanto el enemigo, inclinado sobre el, trata de ultimarlo. Pude mostrarse gente caída en montón, yaciendo bajo un caballo muerto.
Algunos de los vencedores dejan la batalla y salen de la multitud, frotándose con las manos las mejillas y los ojos lagrimeantes por el polvo. Se percibe una imagen de la tropa de refuerzo, que espera preparada, llena de esperanzas y temor, el ceño adusto, cubriéndose con la mano del reflejo del sol. La vemos a través de la niebla densa y oscura, esperando la orden del capitán. En el cuadro no debe haber un solo claro sin huellas sangrientas….
Brillante muestra de observación y montaje cinematográfico. El guionista es, evidentemente u profesional con gran experiencia.
Al buscar de dónde se ha sacado ese fragmento, encuentras que el mismo ha sido escrito en clave. En sentido contrario, de derecha a izquierda. Con raros caracteres. En italiano. Fechado allá por el Cincquecento Reeditado por Ravesso-Mollien, en el tomo VI, 2038, folio 31 recto. Y debajo de la firma… Leonardo da Vinci…, que tiene innumerables páginas como ésta. Para tormentas. Para inundaciones. Catástrofes. Batallas.
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