“Este hilo, esta palabra...”
He aquí que puedo urdir, con este hilo, esta palabra, que surge de mis entrañas, una tela sutil, por la que me deslizo con sigilo.
Oscilando gracias a la tensión tremenda de todo mi cuerpo alcanzo otras distancias, unida a una hebra tenaz que me sostiene. Ráfagas imprevistas me impulsan aquí o allá y subo o bajo rápidamente según mi deseo de refugio, de caminos, o de encuentros.
Este hilo, esta palabra, es la materia firme de mi casa, que vigilo y extiendo, en la que espero y acoso y que recorro febril o contemplo inmóvil. No tengo otra; mas allá a nada puedo acudir a menos que repita una y otra vez mis movimientos y la renueve o la modifique .
Sometida a circunstancias extremas, puedo alejarme considerablemente ¿de qué? ...del punto de partida que coincide con el centro de mi misma, del que constantemente parto y al que inexorablemente llego.
Todo recorrido es siempre inexplicable. Ni yo misma sé por qué de pronto me detengo y me arrojo al vacío, y la caída vertiginosa es sin embargo flexible y no falta de certezas; encontraré un punto, un momento desde el que pueda repetirla.
Y en el aire está y en el aire se sostiene este hilo, esta palabra, que es también camino y cama, mesa y horizonte que encierro dentro de mí o extiendo a la luz.
(El hilo con que guié al héroe era a la vez hilo y amoroso murmullo que lo reconfortaba, hilo y palabra sagaz que hilé para él renunciando a mis designios más íntimos y aceptando un camino al que yo misma temía, no por su necesaria conclusión en un monstruo ya vencido sino por el lento convertirse del hilo, mi palabra, en una maraña cercana a la confusión y al caos.)
En uno de mis numerosos paseos por los laberínticos caminos de la red de redes me he tropezado, por pura casualidad, con este "blog", y tengo que reconocer que me ha sorprendido lo suficiente como para moverme a escribir un breve comentario.
Si, como dijo cierto filósofo, hombres y mujeres nos diferenciamos en lo recto, claro, del pensamiento de los primeros y lo retorcido, curvilíneo, del pensamiento de las segundas, la condición femenina de la autora de estas líneas se trasluce en cada palabra. Es ciertamente difícil hasta saber sobre qué está escribiendo, pero el resultado, he de reconocerlo, es bello y agradable de leer. Seguramente por eso, por ser tan curvilíneas, es por lo que nos gustan tanto y, muy posiblemente por eso mismo sea por lo que encuentro placentera la lectura de los pensamientos de esta profesora de filosofía.
Desde la lejana España, un saludo.
Publicado por: | 08/08/2004 en 22:50